El vino no exige excesivos cuidados para su almacenaje, apenas tres normas básicas: debe ser guardado acostado, inmóvil y en un lugar oscuro y fresco. Con esto queremos decir:

  • Colocar las botellas en posición horizontal para que el vino siempre esté en contacto con el corcho, evitando que se seque y que una cantidad exagerada de oxígeno entre en la botella matando los aromas y oxidando el vino.
  • Ser cuidadosos con los cambios bruscos de temperatura  y movimientos que alteren la tranquilidad de la botella.
  • Escoger un lugar oscuro con cierto grado de humedad y alejado de olores.

Reglas para un buen almacenaje

  • Temperatura de almacenaje:  La temperatura ideal para conservar el vino oscila entre 10º a 15º centígrados.
    • Si no disponemos de cavas, la temperatura mínima en invierno no debe ser inferior a 7º C y en verano no superior a los 20º
  • Fluctuación térmica: los vinos han de estar protegidos de la oscilaciones térmicas; el máximo no ha de superar los 2º C de fluctuación diaria.
  • Humedad relativa: conviene que esté sobre el 70 %.
  • Posición de almacenaje: botellas en posición horizontal, a poder ser con una pequeña inclinación de 5º.
  • Botelleros: de preferencia, de madera o lo con materiales que no conduzcan el calor.
  • La luz: debe evitarse en lo posible; se recomienda utilizar lámparas portátiles con filamento de carbón o luces frías indirectas.
  • Olores: evitarlos a toda costa. Jamás guardar los vinos en espacios donde haya muchos olores.
  • Ruidos y vibraciones: enemigos de la tranquilidad y evolución del vino.
  • Aireación: ventilación del lugar donde se encuentren es un factor importante. Es importante que haya circulación del aire.

Consecuencias por conservación incorrecta

  • Una deficiente conservación o almacenaje puede provocar distintos defectos en el vino llegando incluso a su total deterioro.
  • Exceso de calor: provoca una maduración precoz y conduce a una alteración del color y del corcho.
  • Exceso de frío: conlleva a la formación de precipitaciones.
  • Falta de humedad: hace que el corcho se reseque.
  • Exceso de humedad:  ayuda a la aparición de hongos.
  • Exceso de luz: modifica las características del vino y produce un sabor a óxido.
  • Ruidos y vibraciones: fatiga del vino, esto es, provoca cambios organolépticos.
  • Deficiente aireación: puede llevar a la aparición de olores no deseados.

En el siguiente post hablaremos de las diferentes posibilidades de cavas/bodegas/neveras para una mejor guarda de los vinos.