- Líquido
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Las lías son los sedimentos que se forman al fondo del depósito una vez que ha terminado la fermentación. Se dividen en:
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Lías gruesas: restos de pieles, pepitas, partículas grandes de materia orgánica. Suelen ser eliminadas rápidamente.
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Lías finas: principalmente levaduras muertas y restos celulares. Estas son las que se usan para la crianza sobre lías.
¿Qué aporta la crianza sobre lías?
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Mayor complejidad aromática (notas a pan tostado, brioche, frutos secos).
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Más untuosidad y volumen en boca, haciendo el vino más redondo y agradable en boca.
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Mayor estabilidad del vino (protección frente a oxidaciones).
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Reducción de la astringencia y acidez excesiva (ideal en algunos blancos frescos).
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Protección contra la oxidación: las lías consumen oxígeno, protegiendo el vino de procesos oxidativos y permitiendo utilizar menos sulfitos.
¿Cómo se realiza?
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Terminada la fermentación, se deja el vino en contacto con las lías finas.
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Se puede hacer en depósitos de acero inoxidable, barricas o incluso ánforas.
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En algunos casos se practica el batonnage, que es remover las lías periódicamente para mejorar el contacto y evitar aromas de reducción.
Tras la fermentación, las lías se depositan en el fondo del depósito o barrica. En la crianza sobre lías, el vino se mantiene en contacto con estas lías, a menudo removiéndolas periódicamente (bâtonnage) para favorecer la liberación de compuestos beneficiosos de las levaduras al vino.
Y si escuchas algo como batonnage, es solo el nombre fancy para “remover las lías de vez en cuando”.
Así que ya sabes, la próxima vez que veas en la etiqueta “crianza sobre lías”, tradúcelo como: “Este vino viene con cuerpo, textura… y buena onda”.